
THE LATIN VOX (28 de marzo del 2025).- Por Francisco Javier Valdiviezo Cruz.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha fijado oficialmente el 3 de mayo como la fecha para las próximas elecciones federales, desatando una carrera electoral de cinco semanas que promete ser crucial para el futuro político del país.
En un acto formal en el Parlamento de Canberra, Albanese visitó al Gobernador General, Sam Mostyn, para disolver el Parlamento, dando inicio a una campaña que, según el primer ministro, será una clara elección entre continuar construyendo el futuro o regresar a los errores del pasado.
Un voto por el futuro: El planteamiento de Albanese
En su declaración, Albanese subrayó que los australianos deben decidir entre el plan de su gobierno para “seguir construyendo” una Australia más fuerte, o las “promesas de recortes” del líder de la oposición, Peter Dutton.
Albanese hizo un llamado a los votantes para que opten por un gobierno que, a pesar de los desafíos globales y locales de los últimos tres años, ha logrado progresos significativos. Entre los logros que destacó se encuentran el apoyo al sistema de atención médica pública (Medicare), los recortes a las deudas estudiantiles y las rebajas fiscales anunciadas en el presupuesto reciente.
El primer ministro enfatizó que el mundo había “lanzado muchos desafíos a Australia en los últimos tres años”, pero que su gobierno había elegido enfrentar estos retos “a la manera australiana”, ayudando a las personas que enfrentan presiones económicas, mientras se construía un futuro sólido para la nación.
El desafío de Dutton: ¿Mejor o peor?
Por otro lado, Peter Dutton, líder del Partido Liberal, ha enmarcado la campaña de su coalición en torno a una simple pregunta: “¿Estamos mejor hoy de lo que estábamos hace tres años?”. Durante su intervención en Brisbane, Dutton desafió a Albanese a defender su gestión, criticando la falta de resultados tangibles para mejorar el nivel de vida de los australianos.
El líder de la oposición acusó al primer ministro de recurrir a “descalificaciones personales” en lugar de enfocarse en una campaña positiva que beneficie al país.
A pesar de las tensiones, Dutton presentó su propuesta con un plan de 12 puntos que incluye la promesa de reemplazar las centrales eléctricas de carbón por reactores nucleares, reducir la inmigración para liberar viviendas y recortar el gasto público, especialmente en el sector de la función pública.
También atacó las reducciones impositivas de Albanese, calificándolas de insuficientes para abordar la crisis del costo de vida, y en su lugar, ofreció un alivio fiscal inmediato mediante la reducción de los impuestos a los combustibles.
Albanese frente a un desafío titánico
Albanese, quien busca ser el primer primer ministro australiano en ganar un segundo mandato desde John Howard en 1998, se enfrenta a un panorama electoral incierto.
Aunque su gobierno tiene una mayoría mínima de dos escaños en la Cámara Baja, la mayoría de las encuestas de opinión sugieren que las elecciones podrían resultar en un Parlamento colgado, lo que podría complicar la formación de un gobierno estable.
Albanese está decidido a mantener la mayoría en su poder, descartando cualquier acuerdo de reparto de poder con los diputados independientes o de la bancada cruzada.
Un electorado dividido
El panorama electoral está marcado por una competencia feroz entre los principales partidos, mientras que los Verdes y los independientes de color teal, que ya han tenido un impacto significativo en las elecciones anteriores, se perfilan como actores clave. Estos grupos esperan retener sus escaños y, posiblemente, jugar un papel de “rey” en un Parlamento dividido.
Adam Bandt, líder de los Verdes, se mostró optimista respecto a que su partido podría ganar terreno, a pesar de los recientes resultados negativos en elecciones estatales y territoriales. Por su parte, los independientes teal, que capturaron varios escaños clave en las elecciones de 2022, continuarán siendo una fuerza crucial en las decisiones parlamentarias.
El futuro de Australia en juego
Las elecciones federales del 3 de mayo serán, sin duda, una prueba de resistencia para los partidos en disputa, pero también una decisión crucial sobre el rumbo de Australia en los próximos años.
Los votantes australianos se enfrentan a una elección trascendental sobre qué tipo de país quieren: uno que continúe con la “construcción” del futuro bajo el liderazgo de Albanese o uno que vuelva a los recortes y promesas de un pasado gobernado por los liberales de Dutton.
La tensión en la campaña será palpable, ya que ambos líderes luchan por defender sus visiones para el país, en medio de crecientes presiones sobre el costo de vida, el empleo y las políticas exteriores.
Mientras tanto, el resultado podría depender no solo de los votos de los principales partidos, sino también del creciente número de australianos que buscan alternativas a los dos grandes bloques políticos tradicionales.
Crédito fotográfico: AP Photo/Markus Schreiber, File