
THE LATIN VOX (17 de enero del 2025).- Francisco Javier Valdiviezo Cruz.
Brasil ha dado un paso decisivo en la protección del entorno educativo de sus estudiantes con la firma, por parte del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de una ley que restringe el uso de teléfonos inteligentes en las escuelas primarias y secundarias del país. A partir de febrero de 2025, esta medida entrará en vigor, siguiendo una tendencia global en la que varios países buscan mitigar los efectos negativos de la tecnología en los jóvenes, especialmente en el ámbito escolar.
La necesidad de redefinir el uso de los smartphones en las aulas
La ley establece un marco legal que solo permitirá el uso de smartphones en situaciones de emergencia, para fines educativos bajo la supervisión de un docente, o cuando el estudiante tenga alguna discapacidad que lo requiera. Según el ministro de Educación, Camilo Santana, la intención es que estos dispositivos, como ya ocurre en otros países, se utilicen exclusivamente con fines pedagógicos y guiados por los profesores.
«Queremos que los dispositivos se utilicen, como en muchos otros países, solo para propósitos pedagógicos y con la orientación del profesor», explicó Santana en una rueda de prensa.
Apoyo amplio y apoyo social
La ley ha contado con un raro consenso político en Brasil, recibiendo apoyo tanto de aliados de Lula como de figuras de la oposición, incluyendo al expresidente de derecha Jair Bolsonaro. De igual manera, muchos padres y estudiantes se han mostrado a favor de la medida. Una encuesta realizada por el instituto Datafolha en octubre reveló que casi dos tercios de los encuestados apoyan la prohibición del uso de smartphones por parte de niños y adolescentes en las escuelas. Además, más de tres cuartas partes consideran que estos dispositivos causan más daño que beneficio a sus hijos.
Ricardo Martins Ramos, un padre de familia en Río de Janeiro, comentó: «Es duro, pero necesario. Es útil para hacer búsquedas escolares, pero no es bueno para el uso social». Su hija de 13 años, Isabela, también aprobó la medida, aunque señaló que aún hay problemas más profundos que las escuelas deben abordar, como el acoso escolar.
Un fenómeno global: El debate sobre los smartphones en las escuelas
El uso de smartphones en las aulas ha sido un tema controvertido en todo el mundo, y cada vez más gobiernos, padres y expertos en educación se preocupan por los efectos negativos que pueden tener en la concentración, la salud mental y la seguridad de los estudiantes. En China, por ejemplo, se implementaron restricciones en 2023 para limitar el uso de teléfonos entre los más jóvenes. Francia, por su parte, ya prohíbe el uso de smartphones en las escuelas para niños de seis a 15 años.
En los Estados Unidos, varias leyes estatales también han restringido el acceso a los teléfonos móviles en las aulas para reducir las distracciones y promover un entorno de aprendizaje más enfocado. Este tipo de iniciativas también ha ganado fuerza en Europa, donde los padres temen que el uso desmedido de smartphones por parte de los niños ponga en riesgo su seguridad y bienestar mental.
Los efectos de la tecnología en la salud mental y el aprendizaje
Las preocupaciones sobre el impacto de los smartphones en la salud mental de los jóvenes no son infundadas. Estudio tras estudio ha mostrado una relación entre el uso excesivo de dispositivos móviles y problemas como el bullying, la ansiedad, la ideación suicida y la falta de concentración. La UNESCO, en un informe publicado en septiembre, destacó que uno de cada cuatro países ya ha implementado restricciones al uso de smartphones en las escuelas como respuesta a estos desafíos.
La ministra de Educación de Brasil, Camilo Santana, subrayó que los niños están accediendo a internet a edades cada vez más tempranas, lo que hace más difícil para los padres controlar lo que hacen en línea. La restricción de los teléfonos móviles en las escuelas busca mitigar esta tendencia, proporcionando un ambiente más seguro y productivo para los estudiantes.
La respuesta de los padres y la sociedad
Muchos padres, como Gabriele Alexandra Henriques Pinheiro, madre de un niño con trastorno del espectro autista, también apoyan la medida, aunque reconocen la dificultad de imponer límites. «Es difícil. Trato de restringir el tiempo que mi hijo pasa frente a las pantallas, pero siempre que tengo una tarea que realizar, debo usar el teléfono para poder hacer todo», comentó Gabriele. Esta realidad resalta la contradicción entre la necesidad de limitar el uso de los smartphones para los niños y el ejemplo que los adultos dan al depender de ellos para realizar tareas cotidianas.
Un futuro de equilibrio tecnológico
El paso dado por Brasil refleja una creciente preocupación global sobre los efectos de la tecnología en los más jóvenes. Sin embargo, también plantea preguntas sobre cómo equilibrar el uso de los smartphones como herramienta educativa con la necesidad de proteger a los estudiantes de sus posibles efectos perjudiciales. Si bien las restricciones pueden ofrecer un alivio a corto plazo, el desafío será cómo fomentar un uso más saludable y responsable de la tecnología tanto dentro como fuera de las aulas.
A medida que se implementan estas restricciones, Brasil se une a una creciente red de países que buscan crear un ambiente educativo más saludable para las nuevas generaciones, con la esperanza de que este tipo de medidas inspire a otros gobiernos a seguir el ejemplo. El camino hacia un uso más equilibrado de la tecnología en la educación no será fácil, pero Brasil ha dado un paso importante en la protección del bienestar de sus estudiantes.
Crédito fotográfico: Getty Images