
Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y Canadá han alcanzado un nuevo punto crítico luego de que la administración de Donald Trump impusiera aranceles adicionales sobre los productos lácteos canadienses. En respuesta, el gobierno de Justin Trudeau ha anunciado una serie de medidas para contrarrestar el impacto de estas tarifas, lo que podría desencadenar una nueva guerra comercial entre ambos países.
Canadá endurece su postura ante Washington
El primer ministro Trudeau declaró que Canadá «no se quedará de brazos cruzados» ante las políticas proteccionistas de Trump y confirmó que su gobierno está evaluando la imposición de aranceles en sectores estratégicos de la economía estadounidense. Entre las posibles represalias, se incluirían tarifas a productos agrícolas, manufacturas y bienes de consumo procedentes de EE.UU., una estrategia similar a la utilizada en disputas comerciales anteriores.
Freeland advirtió que la respuesta canadiense será «firme y proporcional», dejando claro que el país no permitirá que su industria sea perjudicada por políticas unilaterales de la Casa Blanca.
Impacto en las economías de ambos países
La imposición de nuevos aranceles por parte de Trump ha sido recibida con preocupación tanto en Canadá como en EE.UU. Expertos en comercio internacional advierten que estas medidas podrían afectar negativamente a los consumidores estadounidenses, aumentando los precios de productos básicos y generando incertidumbre en el mercado.
Por su parte, el sector lácteo canadiense ha mostrado su rechazo a la decisión de Washington y ha instado al gobierno de Trudeau a tomar medidas contundentes para proteger a los productores nacionales. Organizaciones como la Dairy Farmers of Canada han señalado que estos aranceles podrían causar graves pérdidas a la industria y afectar miles de empleos en el país.
En EE.UU., empresarios del sector minorista también han manifestado su preocupación ante el posible encarecimiento de los productos importados desde Canadá, lo que afectaría a consumidores en un contexto inflacionario.
La historia se repite: una relación comercial bajo presión
No es la primera vez que Canadá y EE.UU. se enfrentan por disputas comerciales. Durante el gobierno de Trump, ya se habían impuesto aranceles al acero y aluminio canadienses, lo que llevó a represalias por parte de Ottawa. Aunque el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entró en vigor con la promesa de estabilidad en la relación comercial, estas recientes tensiones ponen en duda la efectividad del acuerdo.
En los próximos días, se espera que ambos gobiernos continúen con negociaciones para evitar una escalada en las sanciones comerciales. Sin embargo, con un año electoral en EE.UU., la postura de Trump podría volverse aún más agresiva, buscando reforzar su base política con medidas proteccionistas.
El resultado de esta disputa tendrá un impacto directo en la economía de ambos países, especialmente en sectores clave como la agricultura, la manufactura y el comercio minorista.
Un futuro incierto para el comercio bilateral
Mientras Canadá se prepara para contraatacar con aranceles propios, la incertidumbre sobre el futuro de la relación comercial con EE.UU. sigue en aumento. Los próximos meses serán determinantes para definir si esta crisis se resuelve mediante la diplomacia o si, por el contrario, se convierte en un conflicto prolongado que afectará a empresas y consumidores en ambos lados de la frontera.