
THE LATIN VOX (31 de enero del 2025).- Por Francisco Javier Valdiviezo Cruz.
La audiencia de confirmación de Kash Patel como director del FBI se convirtió en un escenario de tensión y evasivas. Patel, un aliado cercano de Donald Trump, evitó responder directamente si utilizaría su cargo para investigar a los opositores políticos del expresidente, generando inquietud entre los senadores.
El debate se centró en las críticas previas de Patel al FBI y en su independencia frente a la Casa Blanca. Patel intentó distanciarse de comentarios anteriores en su libro «Government Gangsters», donde enumeraba a supuestos adversarios de Trump dentro del gobierno. «No es una lista de enemigos», aseguró, calificando de «tergiversación» las acusaciones.
Sin embargo, se negó a descartar explícitamente que investigaría a figuras como el exdirector del FBI James Comey, limitándose a afirmar que solo actuaría si existiera evidencia de delitos. Además, sostuvo que el FBI está subordinado al Departamento de Justicia y, en última instancia, a la Casa Blanca, una postura diferente a la de Pam Bondi, nominada como fiscal general, quien enfatizó que el Departamento de Justicia responde a la Constitución.
Otro momento crítico surgió cuando los demócratas abordaron su papel en la investigación sobre la mala gestión de documentos clasificados por parte de Trump. Patel había sido citado como testigo sobre la desclasificación de archivos en Mar-a-Lago y, tras acogerse a la Quinta Enmienda, testificó bajo inmunidad limitada.
Bajo interrogatorio del senador Cory Booker, admitió no estar seguro de si los documentos incautados estaban realmente desclasificados, lo que Booker interpretó como una muestra de su deshonestidad en defensa de Trump.
A pesar de las críticas, Patel probablemente contará con suficientes votos republicanos para ser confirmado, a pesar de la oposición de demócratas como Dick Durbin, quien afirmó que no cumple con los estándares para dirigir el FBI.
Su nominación había generado expectativa de un rechazo contundente debido a sus ataques al FBI y su cercanía con Trump, pero la reacción no ha sido tan intensa como con otras figuras, como Pete Hegseth, ahora secretario de Defensa.
Durante la audiencia, la senadora Amy Klobuchar recitó citas textuales de Patel donde sugería convertir la sede del FBI en un museo del «estado profundo», acusaciones que él calificó de «grotescas tergiversaciones».
El asalto al Capitolio también salió a relucir, especialmente tras los indultos de Trump a 1.600 personas implicadas en el ataque. Patel, exfiscal y defensor público, condenó la violencia contra las fuerzas del orden pero evitó pronunciarse sobre los indultos a líderes de Oath Keepers y Proud Boys condenados por conspiración sediciosa.
Antes de su ascenso en la administración Trump, Patel trabajó como defensor público y fiscal en el Departamento de Justicia. En 2017, como asesor republicano en el Comité de Inteligencia de la Cámara, redactó un memo acusando al FBI de abusar de sus poderes de vigilancia, un informe criticado por ser engañoso pero que despertó el interés de Trump, quien lo colocó en altos cargos de seguridad nacional y defensa.
Ahora, con su posible confirmación al frente del FBI, crecen las dudas sobre su imparcialidad y su lealtad a las instituciones frente a la influencia de Trump.
Crédito fotográfico: ABC News