
THE LATIN VOX (29 de enero del 2025).- Por Francisco Javier Valdiviezo Cruz.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una orden ejecutiva para habilitar un vasto centro de detención en la base naval de Guantánamo, Cuba, con capacidad para albergar hasta 30,000 inmigrantes deportados de Estados Unidos.
Esta decisión ha generado una gran controversia, tanto a nivel nacional como internacional, debido a las implicaciones humanitarias y legales que conlleva la utilización de una instalación históricamente vinculada a la detención indefinida y la tortura de prisioneros.
El anuncio se produjo poco después de que Trump firmara la Ley Laken Riley, que establece la detención obligatoria de inmigrantes indocumentados acusados de delitos relacionados con el robo. Esta ley lleva el nombre de Laken Riley, una estudiante de enfermería de Georgia que fue asesinada en 2023 por un inmigrante indocumentado de Venezuela.
En su discurso, Trump destacó que el centro de detención en Guantánamo se destinará a aquellos inmigrantes que considera «criminales peligrosos», asegurando que algunos de ellos no serán devueltos a sus países de origen debido al riesgo de que regresen a Estados Unidos.
«Algunos de ellos son tan peligrosos que ni siquiera confiamos en que sus países los retengan. No los queremos de vuelta, así que los enviaremos a Guantánamo. Esto duplicará nuestra capacidad inmediatamente», declaró el mandatario.
El centro de detención en la base de Guantánamo, en el sureste de Cuba, ya cuenta con una instalación destinada a albergar a migrantes interceptados en el mar. Sin embargo, el nuevo plan de Trump ampliaría significativamente la capacidad de este centro para incluir a inmigrantes deportados desde territorio estadounidense.
Esta medida, además, se produce en un contexto en el que la base naval sigue siendo conocida por albergar la prisión de alta seguridad para sospechosos de terrorismo internacional, establecida tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.
Condiciones alarmantes y reacciones internacionales
Aunque el centro de detención para inmigrantes en Guantánamo no figura en los informes públicos del gobierno, se han filtrado detalles sobre las condiciones de los detenidos. Según un informe del New York Times, hasta febrero de 2024, solo cuatro personas permanecían en la instalación, pero la posibilidad de una expansión masiva ha generado preocupación sobre el trato y la seguridad de los detenidos.
La respuesta internacional no se ha hecho esperar. El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, calificó la medida como un acto de «desprecio hacia la condición humana y el derecho internacional».
Además, en su cuenta de X, la plataforma de redes sociales de Elon Musk, Rodríguez Parrilla condenó la decisión de Estados Unidos de reactivar una instalación en Guantánamo que, según él, es emblemática de los abusos y torturas perpetradas durante la guerra contra el terrorismo.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, también expresó su rechazo, llamando al plan una «actuación de brutalidad» y una violación a los derechos fundamentales de los migrantes.
Por su parte, Amnistía Internacional se unió a las críticas, recordando que Guantánamo ha sido un sitio de tortura, detención indefinida sin cargos ni juicio, y otras prácticas ilegales. La organización instó a Trump a utilizar su autoridad para cerrar la prisión de Guantánamo en lugar de reutilizarla para la detención de migrantes.
La expansión de las políticas de inmigración de Trump
La apertura de este nuevo centro de detención en Guantánamo es solo una de las medidas adoptadas por la administración Trump para endurecer su postura frente a la inmigración. Desde su toma de posesión el 20 de enero, Trump ha firmado varias órdenes ejecutivas que buscan implementar su promesa de deportar a millones de inmigrantes ilegales.
Entre las acciones más destacadas se incluyen la declaración de una «emergencia nacional» para enviar tropas a la frontera sur, la suspensión del programa de reasentamiento de refugiados, y la revocación del estatus de protección temporal para personas que huyen de crisis humanitarias.
A pesar de las numerosas críticas, Trump ha defendido estas medidas como necesarias para garantizar la seguridad de Estados Unidos y frenar lo que él ha denominado una «invasión» en la frontera sur.
En su orden ejecutiva sobre Guantánamo, Trump también destacó la necesidad de «desmantelar los carteles criminales» y «restaurar la soberanía nacional», en un intento por justificar la expansión de las operaciones de detención y deportación.
El futuro de Guantánamo: ¿un centro de detención para migrantes?
La reactivación de Guantánamo como centro de detención para inmigrantes marca un giro dramático en la historia de esta base naval, que se ha convertido en un símbolo de las políticas de seguridad post-9/11.
Mientras los defensores de los derechos humanos alertan sobre las consecuencias de esta expansión, la administración Trump continúa con su enfoque de endurecer las políticas migratorias en un momento de creciente polarización en Estados Unidos y de tensiones diplomáticas con otros países.
El uso de Guantánamo para este nuevo propósito podría desencadenar un nuevo debate sobre los derechos humanos, la seguridad nacional y la soberanía internacional, mientras el mundo observa de cerca cómo se desarrollan los acontecimientos en los próximos meses.
Crédito fotográfico: The Atlantic.