
THE LATIN VOX (28 de marzo del 2025).- Por Francisco Javier Valdiviezo Cruz.
Las relaciones entre Canadá y Estados Unidos han llegado a un punto de inflexión histórico, marcado por una serie de medidas unilaterales que han alterado profundamente el panorama económico y diplomático entre los dos países.
Según el primer ministro canadiense, Mark Carney, la era de vínculos profundos entre las dos naciones ha llegado a su fin.
La última decisión de Donald Trump de imponer aranceles del 25% sobre los automóviles y sus partes provenientes de varios países, incluidos Canadá, México, Japón y Alemania, ha desatado una ola de críticas a nivel global, no solo de los gobiernos afectados, sino también de expertos económicos internacionales.
Carney no dudó en calificar los aranceles como «injustificados» y «violatorios» de los acuerdos comerciales existentes, señalando que la decisión de Trump marca un cambio irreversible en la relación bilateral. «La antigua relación que teníamos con los Estados Unidos, basada en la integración profunda de nuestras economías y una cooperación estrecha en materia de seguridad y defensa, ha llegado a su fin», afirmó Carney en una conferencia de prensa reciente.
Este giro inesperado en la política estadounidense ha tenido repercusiones más allá de las fronteras de Canadá, afectando a economías de todo el mundo.
Desde Tokio hasta Berlín y París, líderes internacionales se han unido para rechazar lo que consideran un ataque a la libre comercio, con algunos países ya planteando posibles medidas de represalia.
La importación de automóviles en los Estados Unidos fue un negocio de casi 475 mil millones de dólares el año pasado, con Canadá, México, Japón, Corea del Sur y Alemania siendo los mayores proveedores. El impacto de los nuevos aranceles, por tanto, podría ser devastador tanto para los productores internacionales como para los consumidores estadounidenses.
El presidente francés, Emmanuel Macron, expresó su preocupación al afirmar que los aranceles «interrumpen las cadenas de valor, crean un efecto inflacionario y destruyen empleos». Aseguró que este enfoque no beneficiará ni a la economía estadounidense ni a la europea.
Alemania, por su parte, se mostró igualmente contundente a través de su canciller, Olaf Scholz, quien calificó la medida como un error estratégico. «Washington ha elegido un camino cuyo final solo traerá perdedores, ya que los aranceles y el aislamiento perjudican la prosperidad de todos», declaró.
En la misma línea, otros líderes de la Unión Europea, como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayaron los efectos negativos para las empresas y los consumidores. «Los aranceles son impuestos», afirmó, dejando claro que la UE buscará una solución negociada mientras defiende sus intereses económicos.
En Canadá, el primer ministro Carney aseguró que su gobierno respondería de manera firme y estratégica a las acciones de Trump. Se espera que la respuesta incluya medidas comerciales recíprocas que puedan afectar a sectores clave de la economía estadounidense, como el acero y el aluminio, así como productos energéticos. «Nada está fuera de la mesa para defender a nuestros trabajadores y nuestro país», afirmó Carney, destacando la gravedad de la situación.
El impacto de esta disputa se extiende incluso a países en Asia. Japón y Corea del Sur, dos de los mayores inversionistas en los Estados Unidos, ya han manifestado su descontento.
El primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, hizo un llamado a revisar la lógica de la política arancelaria estadounidense, mientras que China se sumó a las críticas, acusando a Washington de violar las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). «Ningún país alcanza el desarrollo y la prosperidad imponiendo aranceles», subrayó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun.
Con la creciente ola de críticas internacionales, la administración Trump se enfrenta a una presión cada vez mayor para reconsiderar su enfoque. Sin embargo, la postura de «América Primero» parece mantenerse firme, sin señales claras de que los aranceles sean revisados.
En medio de este panorama incierto, el futuro de las relaciones comerciales globales parece estar en juego.
A medida que los países se alinean en defensa de un sistema de comercio basado en reglas y cooperación, se hace cada vez más evidente que las políticas proteccionistas podrían tener efectos devastadores no solo en los mercados, sino en el bienestar de los ciudadanos de todo el mundo.
La era de las relaciones comerciales sin fricciones está llegando a su fin, y el mundo está buscando cómo adaptarse a esta nueva realidad global.
Crédito fotográfico: Al Jazeera