
THE LATIN VOX (15 de febrero 2025).- Por Francisco Javier Valdiviezo Cruz.
El vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, provocó una fuerte reacción en la Conferencia de Seguridad de Múnich con un ataque ideológico directo a los líderes europeos, desafiando abiertamente el rumbo de Europa en cuestiones clave como la libertad de expresión, la migración ilegal y la creciente desconexión entre las élites políticas y sus votantes.
Vance, en un discurso inesperado y fulminante, cuestionó si los valores actuales de Europa eran realmente dignos de ser defendidos por Estados Unidos.
En lugar de centrarse en las tensiones geopolíticas y los desafíos de seguridad global, especialmente en relación con la guerra en Ucrania, el vicepresidente estadounidense optó por un enfoque radicalmente diferente.
Criticó duramente a los políticos europeos por su tendencia a suprimir voces disidentes, a ignorar las preocupaciones populistas y a practicar una “censura mediática” que, según él, está erosionando las bases mismas de la democracia.
Un desafío a los líderes europeos
Vance, en su intervención, dejó claro que Europa está experimentando una crisis interna de valores. Afirmó que “la democracia no sobrevivirá si las preocupaciones del pueblo son consideradas inválidas o, lo que es peor, ignoradas por completo”.
En un claro guiño a las políticas de Donald Trump, Vance declaró: “Hay un nuevo sheriff en la ciudad”, un mensaje contundente que hacía eco de su postura sobre el fortalecimiento de los movimientos populistas tanto en Estados Unidos como en Europa.
El vicepresidente estadounidense denunció el temor de los líderes europeos a enfrentarse a sus votantes y acusó a la élite política de temer a las opiniones populares. En sus palabras: “Si tienes miedo de las voces, las opiniones y la conciencia de tu propio pueblo, no hay nada que Estados Unidos pueda hacer por ti, ni nada que puedas hacer por el pueblo estadounidense”.
Este alegato subrayó la creciente fractura entre las instituciones tradicionales y los votantes, especialmente aquellos que se sienten excluidos del debate político.
La amenaza interna: Censura y migración
Uno de los puntos más explosivos de su discurso fue la crítica a la censura en los medios de comunicación. Vance atacó a los líderes europeos por utilizar términos como “desinformación” para justificar la represión de voces disidentes.
“El rechazo de las preocupaciones de los votantes y el cierre de los medios no protege nada. Es la forma más segura de destruir la democracia”, sentenció. Además, acusó a los políticos europeos de evadir temas cruciales como la migración ilegal y de marginar a partidos populistas que representan a una porción significativa de la población.
El caso de la Alternativa para Alemania (AfD) fue uno de los ejemplos que Vance utilizó para argumentar que Europa no puede permitirse el lujo de ignorar a los partidos de la extrema derecha. En este sentido, se refirió a las barreras que impiden a los partidos tradicionales dialogar con la AfD debido a sus orígenes en el nazismo. Vance subrayó que tales exclusiones no tienen cabida en una democracia saludable.
El impacto de Rusia y la crisis de la libertad de expresión
A lo largo de su discurso, Vance minimizó la influencia de Rusia en la política europea, sugiriendo que si la democracia de un país puede ser destruida por un pequeño grupo de anunciantes digitales rusos, entonces esa democracia no era lo suficientemente sólida en primer lugar.
Sin embargo, destacó un problema mucho más grave: la amenaza interna a la libertad de expresión. En su opinión, Europa está “en retirada” cuando se trata de defender los derechos fundamentales, citando ejemplos como la cancelación de elecciones presidenciales en Rumanía y la detención de ciudadanos en Suecia y el Reino Unido por ejercer su derecho a la libertad de expresión.
Reacciones y consecuencias internacionales
El discurso de Vance, que sorprendió y conmocionó a los asistentes de la conferencia, fue rápidamente condenado por funcionarios europeos, incluidos el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, y la jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas.
Pistorius calificó las declaraciones de Vance como una comparación inaceptable entre Europa y los regímenes autoritarios. Por su parte, Kallas instó a los aliados a centrarse en amenazas mayores, como la agresión rusa en Ucrania, y advirtió que no se debía “buscar pelea” con los aliados.
En contraste, el discurso de Vance fue recibido con elogios en la televisión estatal rusa, que destacó sus críticas a la censura y su énfasis en los peligros de la migración masiva. Estas declaraciones coincidieron con el arresto de un hombre afgano en Múnich, acusado de un ataque con un automóvil que dejó 36 heridos, lo que Vance utilizó para reforzar su argumento sobre la necesidad urgente de un cambio en las políticas europeas.
Un nuevo horizonte para la democracia occidental
Al final, las palabras de Vance reflejan una creciente tensión en las relaciones transatlánticas, con Europa y Estados Unidos enfrentando visiones contrapuestas sobre el futuro de la democracia, la migración y la libertad de expresión.
La intervención de Vance, aunque polémica, pone de relieve la fractura cada vez mayor entre las élites europeas y los votantes populistas, así como las diferentes interpretaciones de lo que significa defender los valores democráticos en un mundo cada vez más polarizado.
En medio de este debate, la pregunta clave persiste: ¿puede Europa, tal como está, defender los ideales que alguna vez la unieron con los Estados Unidos, o es hora de un reajuste fundamental de la relación transatlántica?
Crédito fotográfico: CNBC