
En una reciente entrevista con la BBC, el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, afirmó que sus opositores «eligen la cárcel y el exilio» al desafiar su gobierno. Desde su llegada al poder en 1994, Lukashenko ha mantenido un control férreo sobre el país, y su reelección en 2020, con casi el 80% de los votos, fue ampliamente denunciada por la oposición y observadores internacionales como fraudulenta.
Tras las elecciones de 2020, Bielorrusia fue testigo de protestas masivas sin precedentes, en las que miles de ciudadanos salieron a las calles para denunciar el supuesto fraude electoral y exigir la dimisión de Lukashenko. La respuesta del gobierno fue contundente: cientos de manifestantes fueron detenidos, y líderes opositores prominentes enfrentaron cargos penales.
Uno de los casos más destacados es el de Viktor Babaryko, un exbanquero que intentó postularse contra Lukashenko en 2020. Fue arrestado antes de las elecciones y, en 2021, condenado a 14 años de prisión por cargos de corrupción, que tanto él como sus seguidores consideran políticamente motivados.
Svetlana Tikhanovskaya, quien se presentó como candidata opositora tras la detención de su esposo, Sergei Tikhanovsky, se vio obligada a exiliarse en Lituania después de las elecciones de 2020. Desde el exilio, ha continuado su labor como líder de la oposición, abogando por sanciones internacionales contra el régimen de Lukashenko y buscando apoyo para una Bielorrusia democrática.
Lukashenko ha justificado las detenciones y el exilio de sus opositores alegando que representan una amenaza para la estabilidad del país. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y gobiernos occidentales han condenado estas acciones, acusando al régimen bielorruso de violaciones sistemáticas de los derechos humanos y de reprimir cualquier forma de disidencia.
A pesar de la represión, la oposición bielorrusa sigue activa, tanto dentro como fuera del país, buscando vías para presionar al gobierno y promover reformas democráticas. La comunidad internacional continúa observando de cerca la situación en Bielorrusia, con llamados recurrentes a favor de la liberación de presos políticos y la celebración de elecciones libres y justas.