Nueva Amenaza Arancelaria de Trump Sacude la Industria del Acero y Aluminio en Canadá

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Foto: Radio-Canada

El sector del acero y el aluminio en Canadá enfrenta una nueva amenaza que evoca un preocupante episodio del pasado. La reciente insinuación del expresidente estadounidense Donald Trump de imponer un arancel del 25% sobre las importaciones de estos metales ha encendido las alarmas en las industrias canadienses, que ya comienzan a sentir los efectos de la incertidumbre comercial.

El domingo pasado, Trump sugirió la posibilidad de aplicar un impuesto a la importación de acero y aluminio desde todos los países, incluida Canadá. Esta declaración llega apenas una semana después de que el país norteamericano lograra evitar temporalmente la imposición de una medida similar. La reacción en el sector no se ha hecho esperar, con varios empresarios reportando cancelaciones de pedidos y una caída esperada del 25% en sus ventas.

«Es extremadamente preocupante. Es difícil estimar una cifra exacta, pero ya hemos notado la cancelación de varios pedidos por parte de distribuidores estadounidenses, lo que nos ha dejado con un inventario significativo sin destino», afirmó Rahim Moloo, director y propietario de Conquest Steel, una manufacturera y distribuidora de acero en Toronto. La incertidumbre ha llevado incluso a algunos distribuidores canadienses a detener los envíos a Estados Unidos hasta que la situación se aclare.

En 2018, durante su primera administración, Trump ya había impuesto aranceles del 25% sobre el acero y del 10% sobre el aluminio provenientes de Canadá y México. Estos impuestos, que afectaron exportaciones canadienses por más de 16.600 millones de dólares en acero y 9.000 millones en aluminio, fueron eliminados tras la firma del Acuerdo Canadá-Estados Unidos-México (CUSMA), que reemplazó al TLCAN.

Sin embargo, las cicatrices económicas de esa política siguen presentes. Durante el periodo en que los aranceles estuvieron vigentes, las exportaciones canadienses de acero cayeron casi un 40%, mientras que las de aluminio disminuyeron más de la mitad. La lección que quedó fue clara: estos impuestos terminan afectando no solo a los productores canadienses, sino también a los consumidores y a las empresas estadounidenses que dependen de estos metales para sus operaciones.

Para empresas como RJ Steel en Windsor, Ontario, la incertidumbre generada por esta amenaza arancelaria ya está afectando su planificación comercial. Ryan Jordan, presidente de la compañía, señala que si se imponen los aranceles, se verá obligado a renegociar contratos con clientes estadounidenses para evaluar el impacto económico en sus operaciones.

«Tenemos proyectos en marcha que no contemplaban estos aranceles, lo que nos pondrá en una situación muy complicada», dijo Jordan. «Estamos considerando la posibilidad de contactar a nuestros clientes en EE.UU. para discutir cómo manejar estos nuevos costos».

El panorama también es incierto para la industria del aluminio. Jean Simard, presidente y director ejecutivo de la Asociación del Aluminio de Canadá, enfatizó que un arancel del 25% tendría un impacto económico devastador y exigió una respuesta firme del gobierno federal.

«A largo plazo, este tipo de medidas no pueden sostenerse», afirmó Simard. «Si esto se materializa, las empresas canadienses necesitarán apoyo del gobierno para mantenerse a flote hasta que la situación se normalice».

Frente a esta situación, diversas figuras políticas han instado al gobierno canadiense a responder con medidas de represalia. Catherine Cobden, directora ejecutiva de la Asociación de Productores de Acero de Canadá, pidió una acción inmediata y contundente en caso de que los aranceles se hagan efectivos.

«Cada nación entiende que el acero es una industria estratégica con un papel fundamental en la economía, la infraestructura y la defensa», explicó Cobden. «Imponer un arancel del 25% sobre nuestras exportaciones tendría consecuencias devastadoras en la industria y en los miles de trabajadores que dependen de ella. No podemos permitir que esto ocurra».

El economista Jim Stanford, director del Centro para el Futuro del Trabajo, advirtió que el vaivén en la política comercial de EE.UU. está generando un clima de incertidumbre que podría desalentar la inversión en Canadá.

«Estamos lidiando con una situación impredecible», dijo Stanford. «Las empresas no pueden planificar inversiones a largo plazo cuando no saben qué medida tomará el gobierno estadounidense de un día para otro. Muchas inversiones están quedando en suspenso debido a este ambiente de inestabilidad».

El sector del acero y el aluminio en Canadá enfrenta nuevamente una crisis que podría alterar drásticamente su relación comercial con Estados Unidos. Mientras las empresas intentan adaptarse a un escenario incierto, la presión recae sobre el gobierno federal para responder de manera firme y estratégica.

La historia de los aranceles de Trump ha demostrado que estas medidas no solo afectan a las industrias canadienses, sino también a los consumidores y a las cadenas de suministro en ambos lados de la frontera. La pregunta ahora es: ¿cómo responderá Canadá ante esta nueva amenaza? La incertidumbre sigue reinando, y el tiempo para actuar se agota.


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