
THE LATIN VOX (25 de enero del 2025).- Por Francisco Javier Valdiviezo Cruz
La violencia masiva que ha tenido lugar en Gaza no es un hecho aislado; es una masacre que no solo ha devastado a cientos de miles de personas, sino que ha sido facilitada y justificada por potentes aliados políticos y mediáticos en todo el mundo.
Si los responsables del genocidio en Gaza no enfrentan las consecuencias de sus actos, las repercusiones de esta brutalidad se extenderán mucho más allá de las fronteras de esa tierra destrozada.
Desde el inicio del conflicto, en octubre de 2023, la situación en Gaza ha sido un escenario de sufrimiento indescriptible. El número de muertos ha superado ampliamente los 47,000 palestinos, la mayoría civiles, y las atrocidades cometidas por las fuerzas israelíes, desde bombardeos indiscriminados hasta el uso de la hambruna como arma de guerra, no pueden ser ignoradas.
Incluso antes del último ataque, Human Rights Watch acusó a Israel de utilizar el hambre como una táctica bélica, bloqueando el acceso a alimentos y suministros médicos esenciales para la población. Hoy, las consecuencias de estos actos continúan ampliándose.
El contexto internacional es alarmante. A pesar de las masacres en Gaza, líderes como Joe Biden han continuado brindando apoyo militar a Israel, entregando casi 18 mil millones de dólares en armas.
De hecho, Biden expresó públicamente su preocupación por la situación, pero al mismo tiempo, su administración aprobó el envío de bombas de 2,500 libras a Israel, bombas que han caído repetidamente sobre zonas de civiles.
Esto sugiere no solo un conocimiento implícito de las violaciones del derecho internacional por parte de Israel, sino también una complicidad activa en el genocidio que se está llevando a cabo.
El caso de Gaza es comparable con otros episodios históricos de brutalidad, como el bombardeo de Guernica durante la Guerra Civil Española, en el que la comunidad internacional también fue testigo de una violencia devastadora.
Sin embargo, mientras que Guernica provocó indignación mundial y fue condenada como una atrocidad sin precedentes, Gaza ha sido normalizada en los medios y en la política, una tragedia que no recibe la misma atención ni condena.
Los muertos palestinos, incluidos los más de 1,000 bebés, han sido un número ignorado en los titulares, mientras que los medios de comunicación occidentales han repetido informes infundados sobre actos de violencia por parte de Hamas, mientras desinformaban sobre la masacre de civiles inocentes.
Además de la complicidad de gobiernos, los medios de comunicación han jugado un papel clave en la normalización de esta violencia. Publicaciones como The Times han dedicado portadas a rumores sobre atrocidades cometidas por Hamas, pero no han hecho lo mismo con respecto a las víctimas palestinas.
Estos mismos medios, en muchos casos, han defendido las acciones de Israel, desestimando las críticas a sus ataques como extremistas o antisemitas.
En el Reino Unido, por ejemplo, la respuesta a las protestas contra la violencia israelí ha sido una intensificación de la represión, con figuras políticas como Suella Braverman llamando a los manifestantes “marchas de odio” y los medios de comunicación despreciando la legitimidad de estos movimientos.
Es crucial señalar que las atrocidades cometidas en Gaza no son el resultado de una guerra legítima, sino de una estrategia de exterminio y control. Las afirmaciones de los líderes israelíes de que su objetivo es desmantelar a Hamas o liberar a los rehenes se ven desmentidas por la realidad sobre el terreno, donde miles de palestinos han muerto y muchos más han sido desplazados o torturados.
La matanza de civiles ha sido sistemática, y las muertes de los rehenes israelíes no se deben a operaciones militares, sino a las negociaciones durante las pausas humanitarias.
Ante estas circunstancias, la pregunta es inevitable: ¿quién debe rendir cuentas? Aquellos que han suministrado armas a Israel deben ser procesados por facilitar estos crímenes. Los medios de comunicación que han promovido la desinformación y justificado la violencia deben ver sus reputaciones destrozadas.
La inacción y el encubrimiento de la comunidad internacional solo perpetuarán una violencia aún más despiadada, que eventualmente podría convertirse en una norma aceptada.
Hoy, más que nunca, se requiere una respuesta global ante la complicidad con estos crímenes. El mundo no puede seguir permitiendo que gobiernos y medios continúen brindando apoyo a un régimen que comete genocidio.
Si no se enfrentan las consecuencias, si no se exige justicia, las violaciones de derechos humanos que estamos presenciando en Gaza podrían repetirse en cualquier parte del mundo. La desinformación, la complicidad y la indiferencia son las fuerzas que permiten que el genocidio continúe.
Si no se hace algo, las lecciones del pasado, como la de Guernica, quedarán en vano, y el futuro será aún más sombrío.
Crédito fotográfico: BBC News