
THE LATIN VOX (30 de enero del 2025).-Por Francisco Javier Valdiviezo Cruz.
Ucrania se encuentra sumida en una crisis debido a una drástica decisión de la administración Trump de suspender de manera inmediata todos los programas de ayuda exterior de Estados Unidos, afectando a una amplia gama de proyectos en el país.
Desde programas de rehabilitación para veteranos de guerra hasta iniciativas contra la corrupción y medios de comunicación independientes, la medida ha dejado a cientos de proyectos sin fondos, generando incertidumbre y alarma en la nación.
La decisión de pausar la ayuda de USAID se produce en un momento crucial, mientras Ucrania sigue enfrentando los efectos devastadores de la invasión rusa. A pesar de que se esperaba una revisión de los programas de USAID bajo la nueva administración, muchos esperaban que, al menos, algunos proyectos clave continuarían o recibirían una extensión temporal.
Sin embargo, lo que parecía una revisión lógica se transformó rápidamente en una parálisis total. La «orden de cese de actividades», emitida el pasado viernes, dejó en suspenso más de 7.6 mil millones de dólares en ayuda humanitaria y de desarrollo que USAID había canalizado a Ucrania desde el inicio de la guerra.
El impacto en la rehabilitación de veteranos y otros sectores clave
Uno de los sectores más afectados es el de la rehabilitación de veteranos. George Chewning, director ejecutivo de US-Ukraine Veterans Bridge, calificó la suspensión como «el peor de los escenarios». La organización se dedica a fomentar lazos entre veteranos de guerra de ambos países, pero ahora se ve obligada a detener programas de apoyo esenciales para aquellos que han sido traumatizados por la guerra.
«Nos está afectando a todos, no sólo a los veteranos, sino a todas las organizaciones que dependen de estos fondos para seguir operando», comentó Chewning, destacando la urgencia de la situación, especialmente si la guerra se prolonga y se suman más veteranos desmovilizados.
Otros proyectos, como los de ayuda humanitaria y asistencia médica en el sur de Ucrania, también han quedado en la cuerda floja. Vitalii Lukov, vicealcalde de Mykolaiv, una ciudad gravemente afectada por la guerra, expresó su frustración: «USAID fue el primero en ayudarnos con generadores diésel y proyectos de eficiencia energética, pero ¿qué haremos si Rusia vuelve a atacar nuestra infraestructura energética?»
La falta de claridad sobre el futuro de los programas deja a muchos responsables locales sin saber cómo reaccionar ante nuevas necesidades urgentes.
Los medios de comunicación ucranianos también resienten el golpe
Los medios de comunicación independientes en Ucrania, que durante años han dependido de la financiación estadounidense, también están luchando por sobrevivir. Bohdan Lohvynenko, fundador del portal de noticias Ukraïner, explicó que más del 80% de su financiación provenía de USAID, lo que lo coloca ahora en una situación precaria.
«El mercado publicitario para reportajes de guerra prácticamente no existe. Ahora dependemos del apoyo de la comunidad o de un modelo de suscripción», comentó Lohvynenko, destacando las dificultades de recaudar fondos en tiempos de guerra, cuando la mayoría de los ciudadanos prefieren destinar su dinero a apoyar al ejército.
Katerina Sergatskova, cofundadora de la Fundación 2402, que apoya a periodistas ucranianos, advirtió que, aunque algunos medios podrán resistir durante los próximos meses, muchos otros enfrentan una situación insostenible. «La incertidumbre es devastadora. No sabemos qué proyectos sobrevivirán», dijo.
El futuro incierto y las expectativas de reintegración
La incertidumbre ha tocado a miles de trabajadores de proyectos financiados por USAID. Oleh Velhan, quien trabajaba en el sector de la salud, recibió un correo informándole de la suspensión de su contrato «hasta nuevo aviso». «Me siento frustrado y enojado. Todo lo que estaba haciendo se ha detenido. La incertidumbre me está matando», confesó Velhan, quien ahora se enfrenta a la posibilidad de que su contrato no sea renovado.
La pausa de la ayuda, que se llevará a cabo durante un periodo de revisión de 90 días, ha dejado en el aire la continuación de proyectos clave. Mientras tanto, Ucrania se ve obligada a buscar soluciones alternativas, pero el panorama se presenta desolador.
Este giro inesperado en la política de ayuda exterior de Estados Unidos no solo afecta la estabilidad económica y social de Ucrania, sino que también pone en peligro el proceso de recuperación y reconstrucción del país.
A medida que se acerca el tercer año de guerra, la incertidumbre sobre el futuro de los programas de USAID añade una capa más de complejidad a una situación ya de por sí difícil. La necesidad de respuestas claras y de soluciones de financiamiento alternativas nunca ha sido tan urgente para Ucrania, que sigue luchando por su soberanía frente a una invasión extranjera mientras enfrenta una crisis interna causada por la retirada de una de sus principales fuentes de apoyo internacional.
Crédito fotográfico: UN News