
La histórica Biblioteca y Ópera Haskell, ubicada en la frontera entre Derby Line, Vermont, y Stanstead, Quebec, ha superado con creces sus objetivos de recaudación de fondos tras las recientes restricciones impuestas a los visitantes canadienses. Esta biblioteca única en el mundo, que opera en ambos países, ha sido durante mucho tiempo un símbolo de cooperación y unidad, pero ahora enfrenta nuevos desafíos debido a las estrictas normativas fronterizas.
En los últimos meses, las autoridades canadienses han limitado el acceso de sus ciudadanos al edificio, lo que generó una respuesta masiva de apoyo a la institución. La campaña de recaudación de fondos, que tenía como meta inicial 50,000 dólares, logró más del doble de esa cantidad en un tiempo récord. El dinero permitirá mantener las operaciones y preservar este espacio cultural, que ha servido como punto de encuentro para comunidades de ambos lados de la frontera desde su fundación en 1904.
Las restricciones han sido motivo de preocupación para los residentes de Stanstead, quienes tradicionalmente han usado la biblioteca sin restricciones. La medida se enmarca en un contexto más amplio de regulaciones fronterizas más estrictas, lo que ha complicado la interacción cotidiana entre ciudadanos de ambas naciones.
A pesar de los desafíos, el éxito de la recaudación muestra el fuerte vínculo entre la comunidad y su biblioteca. Los organizadores esperan que los fondos permitan adaptar el edificio a nuevas normativas y asegurar su acceso a futuro. Mientras tanto, defensores de la libre circulación piden que se revisen las restricciones para permitir que la biblioteca siga siendo un espacio de unión entre Canadá y Estados Unidos.
Crédito fotográfico: Paul Chiasson/The Canadian Press